Archivo mensual: junio 2011

El viaje inmóvil

El viaje inmóvil

Por Guillermo Ramos Flamerich

Una trompeta me llamaba. Escuchaba La ciudad quieta de Aaron Copland. Viajaba de época cada vez que me encontraba en casa de mi abuela. Las máquinas del tiempo eran ciencia ficción, pero el viejo picó con sonidos de surcos empolvados, significaba la primera etapa de un placentero recorrido. La segunda, lecturas de pasajes con letras enmohecidas. Un cuadro de mi abuelo siempre me miraba y una pintura del Sagrado Corazón de Jesús, con sus manos expresaba: sigue el camino.

En ese resguardo me enteré quien era Vasari, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez. Me conmoví con la triste historia de Quasimodo en Nuestra Señora de París. En el cuarto donde todo esto sucedía, habían fallecido cuatro personas. A pesar de esto, el ambiente era liviano. Una suave brisa, o la apacibilidad de una llovizna, me llevaban a otro nivel. Un pensamiento y la Revista Nacional de Cultura, unas palabras y La Comedia Humana de Balzac. El periódico y un retorno al presente por causa de la televisión.

Lo más importante de ese viaje inmóvil, eran los momentos infinitos platicando con mi abuela y el uno que otro baile realizado con ella al compás de la vieja banda marcial. En la lentitud de la forma, entendía el valor de la vejez, la aventura de los años y el compromiso por la vida que dan las canas.

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Perfiles: Oscar Sambrano Urdaneta

Guillermo Ramos Flamerich y Oscar Sambrano Urdaneta (Caracas, diciembre de 2008)

Recordando a Oscar Sambrano Urdaneta

Por Guillermo Ramos Flamerich

Cuando puedo estar temprano en mi casa intento que sea antes de mediodía. No es por cávala o ritual, sólo que a esa hora Vale TV transmite el programa Valores, presentado por Oscar Sambrano Urdaneta. El miércoles 15 de junio la jornada de clases había comenzado y terminado temprano. A las nueve de la mañana estaba de retorno a mi casa. El tráfico en el metro solamente era comparable con el número de gente en las calle. Terminé regresando con mi papá en la ruta final a nuestro hogar. Conversando sobre todo tipo de temas, mi papá de repente menciona: «viste, ayer murió Oscar Sambrano Urdaneta. Te mandé un mensaje de texto cuando lo leí en el periódico esta mañana». El mensaje nunca me llegó. Sabía que el doctor Sambrano Urdaneta llevaba más de un año en malas condiciones de salud, pero su muerte me sorprendió.

Acerca de su vida, la mayoría de los medios de comunicación que informan sobre su fallecimiento, reseñan su nacimiento en Boconó en 1929. Sus estudios en el Pedagógico de Caracas; la labor junto a Pedro Grases en la edición de las Obras Completas de Andrés Bello; la dirección de la Casa de Bello; la presidencia del CONAC en los noventa; la presidencia de la Academia venezolana de la lengua. Una prolífica trayectoria. Más allá de esto, quisiera recordar ese Sambrano Urdaneta con el cuál conocí parte de nuestra cultura como nación. Ese que con la pasión por enseñar, mostraba de manera pedagógica los grandes personajes y hechos de Venezuela.

Con sus Valores, se abrió en mi una mejor concepción y comprensión de la literatura venezolana. Reforcé mis conocimientos sobre: Teresa de la Parra, Rómulo Gallegos, Andrés Bello, José Antonio Pérez Bonalde, Andrés Eloy Blanco y Cecilio Acosta. Aprendí acerca de Julio Garmendia, sus gatos y el gusano de luz; descubrí la obra de Antonio Arráiz, Manuel Díaz Rodríguez, Manuel Rodríguez Cárdenas, Santiago Key Ayala y José Ramón Medina. Disfruté de esa generosidad con la que explicaba el funcionamiento de la academia de la lengua, parte de la historia de nuestras ciudades, la cultura popular y nuestra idiosincrasia. Tengo la dicha de haberlo conocido y expresado mi más alto respeto y agradecimiento.

En el recuerdo queda su pasión por querer y admirar esta tierra, su gente y las aventuras de nuestra historia. Su obra es eterna como los valores que deja sembrados. Con la conciencia y fe en «un pueblo que puede confiar en si mismo», como alguna vez expresara de su puño y letra, demostró ese rostro amable y laborioso del ser venezolano. Ha fallecido un maestro. ¡Honra y paz a sus restos!

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La novela en Venezuela por Salvador Garmendia

En 1966, bajo la serie Temas culturales venezolanos de la extinta Oficina Central de Información (OCI), Salvador Garmendia publicó un breve ensayo donde –a vuelo de pájaro hace una revisión de la novela venezolana a través del tiempo. Una publicación poco conocida del autor. Interesante tanto para el análisis de la bibliografía garmendiana, así como didáctica a la hora de entender los avatares de nuestra literatura.

La novela en Venezuela por Salvador Garmendia

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