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La Revolución Xenófoba

«Por más que estas acciones sean pasajeras, las imágenes de los hombres, mujeres y niños cruzando el río Táchira, con sus pertenencias a cuestas, se suman al vergonzoso imaginario de la Revolución Bolivariana. Época violenta, de derroches y corrupción; años de intolerancia y mezquindad» (Foto de Carlos Julio Martínez / Revista Semana)

La Revolución Xenófoba

Por Guillermo Ramos Flamerich

… estoy aquí, amigos, sencillamente por mi antiguo

y empecinado afecto hacia esta tierra en que una vez fui joven,

indocumentado y feliz, como un acto de cariño

y solidaridad con mis amigos de Venezuela, amigos generosos, cojonudos

y mamadores de gallo hasta la muerte. Por ellos he venido, es decir, por ustedes.

Discurso de Gabriel García Márquez

 al aceptar el Premio Rómulo Gallegos en 1972

En el episodio Indiferendo fronterizo (1998) de la serie animada colombiana El siguiente programa, Chichombia y Chamozuela entran en guerra por un pedazo de yuca que tomó un chichombiano. El capítulo se desarrolla entre críticas y chistes crueles. Aparece la comandante «Irene Chávez» y los chamozolanos logran invadir Cúcuta. Al final gana Chichombia, después de lanzar a un indigestado soldado Pito López como arma química contra el invasor. Y es que las relaciones colombo-venezolanas siempre han dado que hablar. Desde las reclamaciones y asuntos territoriales (el Golfo, los llanos), el incidente de la Corbeta Caldas en 1987, el narcotráfico, la presencia guerrillera y el accidentado movimiento de tropas que ordenó Hugo Chávez en 2008. Son dos países hermanos, con tantas semejanzas y diferencias como posibilidades existen.

Pero el ataque que desde el gobierno venezolano se está haciendo a los colombianos fronterizos del Táchira, es un hecho aparte. Una acción de Estado que busca estigmatizar a un grupo de personas por su nacionalidad. El «Socialismo Humanista del Siglo XXI» ha mostrado su rostro más enfermo, su raíz facha. Porque por más de tres lustros los que hoy retienen el poder en Venezuela, en su discurso se han querido presentar como reivindicadores de la dignidad humana, pero son intransigentes, queriéndose imponer como los únicos dueños de la verdad. Todo lo que no apoye al sistema, es nocivo.

Esa actuación maniquea es la que los lleva, ante una crisis de país y unas elecciones que tienen perdidas, a ejecutar maniobras sensacionalistas, donde se revuelven los peores sentimientos de cualquier sociedad: la xenofobia, racismo, clasismo e intolerancia. Estrategia despreciable de momentos que se creían ya superados. Pero pareciera no ser así.

El Estado Islámico, los grupos políticos europeos anti-inmigración, los disparates de Donald Trump en una campaña de polémicas en seguidilla… Las acusaciones de Nicolás Maduro contra los colombianos fronterizos, colocándolos a todos como paramilitares, delincuentes, contrabandistas. Mientras en seis municipios de Táchira rige el Estado de Excepción, un problema más para un pueblo que ha sido humillado por este gobierno. Mentalidades retrogradas que atacan al más débil, que no han entendido que somos ciudadanos del mundo y no debemos ser juzgados por nuestro origen, apariencia y creencias. Lo que nos diferencia es nuestra libertad para tomar decisiones y cómo eso influye individual y colectivamente. Estos personajes que se creen con toda la potestad para establecer el bien y el mal, son tristes perdedores de la esencia humana.

Por más que estas acciones sean pasajeras, las imágenes de los hombres, mujeres y niños cruzando el río Táchira, con sus pertenencias a cuestas, se suman al vergonzoso imaginario de la Revolución Bolivariana. Época violenta, de derroches y corrupción; años de intolerancia y mezquindad. Etapa de duro aprendizaje para los venezolanos, los que siempre nos habíamos creído  generosos y solidarios. Momento para examinarnos y asumir las responsabilidades y compromisos que se tengan que asumir.

*Publicado originalmente en Polítika UCAB el 29 de agosto de 2015

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Homenaje al Gabo (1927-2014)

La muerte de Gabriel García Márquez es un hecho noticioso mundial, pero también un dolor muy personal. Es de esos autores que se convierten en cómplices, que siempre están allí para dar un consejo, que hacen de la ficción un capítulo más de nuestras vidas. Con su lectura he aprendido el poder de la palabra, la universalidad de esos cuentos que nacen del pueblo y que son elementales y sabios. La riqueza de nuestra lengua castellana y el oficio periodístico como algo sublime y creador.

En vida fue un mito. Su muerte física ocurrió un Jueves Santo, un ingrediente más para el Realismo Mágico del cual fue su fiel representante en su parábola vital. Ante el fallecimiento de Gabriel García Márquez son pocas las palabras que puedo agregar. Su legado queda, allí radica la inmortalidad.

La siguiente galería está compuesta por diversas caricaturas que realizó Pedro León Zapata para la Revista Nacional de Cultura de Venezuela, en su edición de julio/agosto/septiembre de 1968 (Año XXIX; Número 185, INCIBA). La misma presentó a sus lectores: Novedad y anacronismo de Cien años de Soledad, por Emir Rodríguez Monegal y Conversaciones con Gabriel García Márquez, una entrevista de Armando Durán.

Gabriel García Márquez por Pedro León Zapata (Revista Nacional de Cultura, 1968): 

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El Porro-Cumbia de Daniel Camino: Macondo, interpretado por la Billo’s Caracas Boys (1970): 

La Soledad de América Latina. Discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura (Estocolmo, Suecia, 8 de diciembre de 1982): 

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