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#ReseñaVenezolana: Envuelto en el manto de Iris – Mariano Nava Contreras

Envuelto en el manto de Iris (2010) - Mariano Nava Contreras

Mariano Nava Contreras. Envuelto en el manto de iris. Humanismo clásico y literatura de la independencia en Venezuela. II edición. Mérida. Consejo de Publicaciones de la Universidad de Los Andes, 2010. 131 pp.

 

Publicada originalmente en 1996, por la Fundación Casa de las Letras Mariano Picón Salas, con una segunda edición revisada y prologada por el crítico literario Gregory Zambrano, en 2010, esta obra del escritor y profesor universitario Mariano Nava Contreras (Maracaibo, 1967) busca, de manera orgánica, reconocer los conceptos tomados de la antigüedad grecolatina presentes en nombres estelares del proceso de Independencia de Venezuela.

El libro está estructurado en doce capítulos más un epílogo en los cuales se asienta una base teórica y un recorrido por la enseñanza y tradición de lo clásico en tiempos de la colonia, hasta detenerse en figuras fundamentales del proceso emancipador como Francisco de Miranda, Andrés Bello, Simón Bolívar y Juan Germán Roscio.

Nava Contreras analiza este panorama no desde el asombro de que los antes mencionados conocieran de los literatos clásicos, sino desde la asunción que la cultura en la que estos sujetos se forman es justamente una que involucra, como columna vertebral, el aprendizaje de estos autores y sus textos.

Una de las premisas del libro es aquella de que tener una formación intelectual medianamente solvente en los estertores del régimen colonial significaba manejar los clásicos de manera directa. Bien fuera leyéndolos en su lengua de origen, o las traducciones que se disponían para el momento. Otra de las proposiciones de la obra es explicar a los lectores contemporáneos cómo los padres fundadores manejaban los conceptos e ideas pertenecientes a lo clásico y cómo quedó plasmado en sus realizaciones.

Nava Contreras se une al grupo de ensayistas y pensadores que han buscado redescubrir el pasado colonial de Venezuela, tan denigrado y olvidado por la historia oficial a lo largo de nuestra vida como república independiente. Quiere desmontar el mito de que antes de la generación libertadora no existía una herencia cultural. También, rompe con la hagiografía y la postal heroica que, en muchos textos y discursos, han querido colocar a estos hombres como una generación predestinada en la lucha por la libertad.

Asimismo, intenta ser una aproximación a una de las grandes carencias de la historiografía nacional: el estudio del pensamiento colonial como proceso. Hasta el momento, la mayoría de textos existentes sobre esta temática lo tocan tangencialmente. No existe una obra que calibre a la tradición clásica en Venezuela, como sí existen en otros países de la región.

Una característica a destacar es que este libro no está escrito desde la visión del historiador, sino del filólogo. Nava Contreras, doctor en filología clásica por la Universidad de Granada, deja a un lado al personaje histórico y se fija en el hecho literario. Ejemplo de ello es cuando nos retrata las influencias y características de la poesía de Andrés Bello, para concluir que se distinguen «la adecuación artística de los motivos y temas grecolatinos a la realidad natural americana» (p. 59).

Es así como la mirada del filólogo ayuda a comprender mejor la función de la literatura clásica en el contexto latinoamericano y en el venezolano. Se aprecia entonces el camino de ida y vuelta, y cómo el personaje estudiado recibe la herencia clásica, se la apropia y la reelabora en sus textos.

Para la realización de esta obra Nava Contreras destaca el uso de fuentes primarias, como los diarios de Francisco de Miranda, los escritos de Juan Germán Roscio y antologías poéticas de la Independencia. Pero también revisa a los autores que se han dedicado al estudio de los temas y periodos abordados. Algunos de ellos: Mario Briceño Perozo, Blas Bruni Celli, Miguel Castillo Didier, Caracciolo Parra León y Elías Pino Iturrieta, entre otros.

Envuelto en el manto de iris se convierte así en una contribución al estudio de la historia de las mentalidades en Venezuela, en el que se propone salirse del hecho anecdótico para repensar lo clásico y su influencia hasta nuestros días. Si se comparan la primera con la segunda edición, se infiere que es un libro que puede irse nutriendo continuamente de las investigaciones y descubrimientos en una materia que es todavía susceptible a revisiones.

Esta obra invita al debate. Esperemos que nuevos investigadores se interesen por estos temas y así poder enriquecer las visiones y revisiones de un periodo poco visitado por la historiografía nacional.

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¿Por qué llora el Libertador?

¿Por qué llora el Libertador? Autor: Navor Terán

¿Por qué llora el Libertador?

Por Guillermo Ramos Flamerich

¿Por qué llora el Libertador? es una pintura en relieve obra del artista popular trujillano Navor Terán. La misma, presenta a un Simón Bolívar con lágrimas de sangre. Esta imagen sirvió como portada de la edición número 48 (enero-febrero-marzo, 1998) de la extinta  revista Bigott.

Para responder a esta interrogante, se puede utilizar el romanticismo que desde mediados del siglo XIX se ha dado a la figura de Simón Bolívar. Quizás llora porque su proyecto, el de Colombia, la grande, no se materializó con éxito. A lo mejor por sus sueños inconclusos y por saberse excluido por el pueblo de su adoración. Esta visión aún pervive y es la que diariamente, el actual gobierno de la nación, ha intentado vender. Basarse en la continuación de una épica gloriosa que no ha culminado, donde 200 años, de tropiezos y desventuras, quedan olvidados por el siglo XXI: cristalizador de las utopías.

La vida y obra de Simón Bolívar ha sido estudiada por intelectuales de la talla de: Augusto Mijares, Luis Castro Leiva, John Lynch, Germán Carrera Damas y Elías Pino Iturrieta, entre otros. Escribir sobre él no es cosa fácil. Es uno de los personajes omnipresentes en nuestra sociedad. Desde el nombre de la república, hasta la plazoleta más pequeña de cualquier región del país llevan su sello. Es justificación de cualquier discurso, sea cual sea la tendencia política, porque en su figura confluye la nación entera. Recuerdo dos imágenes muy particulares del imaginario popular: un mural en Antímano, donde con flux y corbata Bolívar llama a la unión en uno de sus tantos pensamientos; la otra, un cuadro del artista Antonio Padrón titulado: Bolívar en la fiesta patronal. Simón Bolívar nos acompaña noche y día.

Por el excesivo uso del término «bolivariano» y la partidización de nuestro máximo héroe, parte de las generaciones en formación, tienen cierto recelo de lo que representa Simón Bolívar. Debemos comprender al verdadero Bolívar, al hombre de su tiempo. Francisco Herrera Luque hablaba del Bolívar de carne y hueso, a partir de 2010 los venezolanos observamos por primera vez que de esta insignia sólo quedaba el hueso, al ser sus restos expuestos casi de manera tétrica por las cámaras de la televisión.

De aquí hasta 2030, tenemos dos décadas por celebrar y conmemorar las fechas más importantes de la gesta de independencia. Esto debe servir para indagar más sobre el conocimiento de nuestra historia. Entender nuestros orígenes pero no estar encadenados al pasado. Presentar una visión integrada de país donde existan figuras relevantes tanto de militares como de civiles. Del siglo XIX, del XX, también de los anteriores o del presente. En lo personal, desde pequeño he sentido una profunda admiración por Simón Bolívar. Recuerdo que a los seis años me gustaba recitar en el colegio sus pensamientos y consignas. Me entretenía con esos viejos cuadernos de dibujo donde Bolívar era el protagonista. La Vida ejemplar de Simón Bolívar y Venezuela heroica formaban una imagen idealizada de la independencia, pero también muy agradable. Sobre todo para un niño.

¿Por qué llora el Libertador?, muchos pueden ser los motivos. Uno de ellos, que a su gloria alcanzada, se han pegado a lo largo de las décadas, personas que usan y desdibujan su pensamiento. Que lo descontextualizan para justificar acciones e intereses personales del presente. Traicioneros no me pongan flores, El Libertador arrodillado, La Segunda batalla de Carabobo, son otros de los títulos de las obras hechas por Navor Terán con el motivo central de Simón Bolívar.

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