#Opinión La Venezuela que había quedado atrás

Detalle portada Lecturas Venezolanas, MBI - Textos Edime 1956

Detalle portada de Lecturas Venezolanas, libro compilado por Mario Briceño Iragorry y publicado por Textos Edime, 1956.

La Venezuela que había quedado atrás

Por Guillermo Ramos Flamerich

El historiador y expresidente Ramón J. Velásquez finaliza su obra La caída del liberalismo amarillo (1972) con la frase: «Vidas y drama de Venezuela». Con ella sintetiza no solo una época, sino una constante que en algún momento se pensó ya era parte del pasado: el país de la violencia caudillista. Pero cuando en una misma semana aparecen las noticias del frustrado «desembarco» de la bíblicamente llamada Operación Gedeón; Ocurrió que Wilexis se convirtió en tendencia, como titulara Jesús Piñero una de sus crónicas desde el campo de batalla en Petare; mientras los venezolanos se quedan sin combustible y sin alimentos en medio de una peste. ¿De cuál Venezuela estamos hablando? La actualidad pareciera conjugar los peores momentos de nuestra vida republicana, junto a los nuevos males del siglo XXI.

Entre estos dos países se encuentra otro que luce frondoso, estable y abierto: la Venezuela  que conquistó la democracia en el siglo XX y se afirmaba con orgullo en su bonanza. Pero la mirada hacia ese pasado reciente no puede ser una oda a la «Edad de oro» perdida. Causa nostalgia, eso sí. Para los que la vivieron, porque significaron quizás los mejores años de sus vidas. En cambio, los que no la conocimos, la sentimos como un referente real y alternativo al presente. Los síntomas de un país moderno del que nos obstina pensar que todo le salió mal. Allí entra un debate que en algún momento debemos dar como nación, para reconciliarnos con el pasado y con lo que viene. Acaso miramos a esa Venezuela de mediados del siglo pasado, con esa gente que construyeron desde la técnica, la política, las letras y el arte, con la misma fascinación que los venezolanos de mediados y finales del XIX imaginaban a la generación de la Independencia. El retorno será un anhelo, mas no la realidad.

La disputa política actual no nos deja chance de ver el panorama completo. Esta lucha «formal» pareciera una guerra de trincheras, en que ninguna de las partes se logra imponer. Mientras, el Estado se ha desarticulado y, aunque es difícil saber realmente quién manda, conocemos muy bien quien reprime y a quienes. El grado de la violencia oficial, y paraoficial, ha destrozado la vida de los más vulnerables. La gente reclama paz cueste lo que cueste. Allí nacen los caudillos.

El espacio político ha dejado de ser un instrumento para resolver las diferencias de forma y fondo. Allí nace la idea de que cualquier método es legítimo para mantener o conquistar el poder. Las grandes mayorías han quedado como meras espectadoras, perdiendo sus derechos, primero progresiva, luego agresivamente. Cientos de miles han salido a las calles y ejercido todas las herramientas legales que un ciudadano en Venezuela podía efectivamente ejercer. Nada ha ocurrido. De allí surge una desesperanza y una frustración intergeneracional que puede que nos acompañe por un buen rato. Es también el miedo traducido en indiferencia.

La Venezuela que había quedado atrás nos acompaña en su versión tristemente renovada en el hoy. ¿Siempre estuvo merodeando por allí? No sabemos cuándo comenzará el primer día de la reconstrucción. Lo que sí podemos interiorizar es que cada uno de nosotros puede ser útil para ello. Un proceso que significa descubrir a todo un país y así recobrar la confianza en nosotros mismos. En lo que somos. A lo mejor nos da fuerza saber que hemos tenido otros momentos realmente terribles y que estos, la mayoría de las veces, han significado una nueva oportunidad para el porvenir.

*Publicado por El Estímulo el 12 de mayo de 2020

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El Covid-19 en América Latina (esbozo de síntesis)

Coronavirus medieval

Ilustración estilo medieval hecha por @HiatusGames.

Análisis apurado en medio de la pandemia

Por Guillermo Ramos Flamerich

La pandemia global del coronavirus es un evento conocido e inédito al mismo tiempo. Conocido, porque a lo largo de la historia la humanidad ha padecido de pestes y epidemias que han alterado el rumbo de lo que hasta entonces se tenía como la normalidad. Inédito, ya que es la primera en tiempo real, en un mundo altamente interconectado, e interdependiente, y en el que, a pesar de algunas advertencias aisladas, en buena parte de la opinión pública la memoria de situaciones similares precedentes, quedaba entre lo anecdótico y lo superado.

En América Latina se confirmó el primer caso de COVID-19 el 26 de febrero de 2020. Un hombre de negocios de 61 años, el cual regresaba a Brasil desde Italia, se había contagiado.[1] A partir de esa fecha, y hasta la actualidad, el virus se ha propagado por todos los países de la región. El propósito general de este trabajo es intentar entender, en grandes líneas, como la aparición de esta pandemia moldea y modifica la geopolítica de la América Latina. A pesar de ser un evento excepcional y todavía en curso, esperamos trabajarlo bajo tres premisas fundamentales. La primera de ella, el manejo de la epidemia, tanto como problema de salud pública, como problema comunicacional. Lo segundo, el impacto político que esto trae consigo en una región marcada por un 2019 convulso y la larga pugna entre democracia, demagogia y autoritarismo. La tercera, unas breves líneas sobre el panorama económico a corto y mediano plazo.

El impacto sanitario y su manejo comunicacional:

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estructura mediante seis componentes esenciales el marco en que deben desarrollarse los sistemas sanitarios a nivel global. El «six building blocks» [2] está compuesto por: la prestación del servicio; la fuerza laboral sanitaria; los sistemas de información de salud; el acceso a las medicinas e insumos médicos; el financiamiento; y la gobernanza. El análisis en América Latina no se puede hacer como bloque, ya que los contextos y la institucionalidad que los arropa, crean diferentes realidades. Pero si podemos notar la capacidad de «resiliencia sanitaria», es decir, de la manera que tienen estos sistemas de salud de adaptarse durante coyunturas inesperadas. El caso más emblemático ha sido el de Ecuador, con las imágenes de muertos en las calles de la ciudad de Guayaquil, un país que en la última década se veía desde la óptica del desarrollo económico y social, ha demostrado sus deficiencias de base. Caso similar, en una proporción menor, es el de Perú. El número de contagios ha llevado al gobierno a tomar medidas severas para tratar de frenar el avance del virus.

En el otro lado de la balanza se tiene a Chile. Su gobierno atraviesa, desde el último año, una crisis que le ha dejado una imagen del nada favorable. A pesar de ello, esto no redunda en que no exista confianza, o al menos acatamiento, de lo emitido por las autoridades. Más allá de algunas polémicas por la mala comunicación hecha desde el gobierno, Chile ha destacado por una buena capacidad de detección; la implantación de una cuarentena focalizada a los lugares más afectados; y de poseer una fuerza laboral médica para prestar servicios. Algo parecido ha sido la estrategia del gobierno colombiano con la «cuarentena inteligente», propuesta por el presidente de ese país. [3]

A simple vista pareciera no ser tan complicado emitir opinión sobre los gobiernos latinoamericanos que han tomado las decisiones correctas, y los que no. Pero al ser un evento excepcional, todavía es muy precoz emitir juicios. Lo que sí se puede ir evaluando es la capacidad del manejo comunicacional, lo cual redunda en la credibilidad de los líderes políticos y en la gobernabilidad de cada país. Un caso emblemático es Brasil, no solo por ser el país más grande de la región y el que presenta más casos. Sino por el negacionismo de su presidente Jair Bolsonaro, quien desestimó la importancia del virus y entró en conflicto con su ministro de salud, al cual destituyó,[4] y con los gobernadores que apoyan la medida de «aislamiento social». Bolsonaro, si bien ha sido criticado tanto en la prensa local como extranjera, su estrategia pareciera definirse en seguir polarizando la ya enfrentada arena política brasileña. El de erigirse como defensor de los trabajadores, y que la economía no le pase factura en su búsqueda por la reelección en 2022.

Colocándose en el mismo lado, junto con su homólogo brasileño, se encuentra el presidente de México Andrés Manuel López Obrador. Su mensaje acerca de una «crisis pasajera»[5] ha sido errático y de momento, se pudiera tomar hasta como en tono de burla. A pesar de las ideologías contrapuestas, es parte del club en el que no solo está Bolsonaro, sino su vecino del norte, Donald Trump, y en un primer momento el primer ministro Boris Johnson, en el Reino Unido.

Otro ejemplo que destaca es el del presidente Nayib Bukele, de El Salvador. El 21 de marzo de 2020 compartió un video que fue aplaudido en las redes sociales y la prensa. Aparecía enérgico, tomando medidas poderosas y hablando fuerte a los empresarios del país. A pesar del efecto comunicacional, posteriormente ha sido criticado por la prisa de las medidas, la improvisación y, sobre todo, el carácter autoritario en que ha devenido su gestión.[6]

A su vez, gobiernos como el de Argentina o el de Uruguay, se han presentado más cautos, evaluando la pandemia a diario, y tratando de mostrar cohesión y coherencia en cuanto a sus medidas sociales y económicas. Un caso para ser tratado aparte es el de Venezuela, país que vive una crisis humanitaria sin equivalente actual en la región. Si bien se pudiera decir que el mensaje que han transmitido las autoridades, más allá de la pugna política existente, se ha mostrado moderado y se han tomado fuertes medidas de confinamiento apenas se conocieron los primeros casos, la gran duda recae sobre la veracidad de los partes médicos, del número de fallecidos y de mostrar capacidades de detección y atención que no se compadecen con la realidad.[7]

El impacto político:  

Así como hemos abordamos el término «resiliencia» para hablar del impacto sanitario, pudiéramos igualmente tomar este concepto desde lo político. Es decir, la capacidad que tiene un sistema político determinado, unas instituciones y un gobierno, de no perecer e intentar salir fortalecido ante una crisis. Es un tema de debate mundial si la pandemia traerá consigo un mayor auge de los nacionalismos y el reforzamiento de sistemas autoritarios. Por los momentos, lo que sí conocemos es que lo que se pudiera percibir como un mal manejo de la situación, va a ser utilizado por las oposiciones de los diferentes países democráticos, para ganar el favor de sus electores.

En América Latina se pueden hacer varias lecturas y diferentes interrogantes. ¿Cómo la crisis del coronavirus afecta la consolidación del sistema democrático en la región? Si en los años noventa del siglo XX la mayoría de países vivían en sistemas democráticos, pero inestables y poca maniobra de acción, la década siguiente, el nuevo siglo, trajo un viraje en el que los asuntos sociales, el gasto público y la retórica populista, ponían en duda la fortaleza de las instituciones, en comparación con los carismas personales. A pesar de que en algunos países la democracia se ve más consolidada, en otros se nota su fragilidad y está rodeada de peligros. En Cuba, Nicaragua y Venezuela, esta no existe.

Se presentan grandes dudas sobre la estela que va a dejar el coronavirus en las políticas locales. En los próximos tres años habrán elecciones presidenciales en: Argentina, Brasil, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, Paraguay, Perú y República Dominicana. A su vez, en Chile este año se presentaba el debate sobre una nueva constitución que dejara de un lado la legalidad surgida en la dictadura de Augusto Pinochet.

¿Habrá un giro de ciento ochenta grados en la política de estos países? De nuevo, un caso emblemático es el Ecuador del presidente Lenin Moreno. Elegido como continuador del legado de Rafael Correa, su viraje y enfrentamiento total con su antiguo mentor, y las noticias que llegan del coronavirus en ese país, además de un año 2019 cargado de protestas, ponen a prueba no a un gobierno, sino a la estabilidad de la democracia y el Estado ecuatoriano, el cual después de décadas de vaivenes, entre 2007 y 2017 consiguió estabilidad, pero con un alto grado de concentración de poder por parte del presidente. Lo mismo con Bolivia, la crisis sanitaria ha frenado la convocatoria de los comicios presidenciales, a meses de la salida abrupta del poder de Evo Morales. Es poco lo que se puede conocer realmente acerca del funcionamiento de las instituciones bolivianas más allá de la impronta personal que dejó atrás el líder depuesto.

Caso aparte es el de Venezuela. Las acciones tomadas desde los Estados Unidos por la administración Trump, en plena pandemia global, ofrece algunos indicios del camino que puede tomar la ya prolongada crisis en este país.[8] Lo que se sabe al momento es que ante la aparición del coronavirus, en Venezuela las manifestaciones políticas en la calle están suspendidas; la cuarentena ayuda a Nicolás Maduro a continuar su control por medio de la fuerza; y si desde mediados del año 2019, parecía que existía una liberalización de la economía, la amenaza norteamericana ha ayudado a una nueva hostilidad hacia los empresarios que continúan en el país. A su vez, a diario están ocurriendo protestas de carácter social y la escasez de gasolina y alimentos, puede llevar a un clima de confrontación, mayor o parecido al de los últimos seis años. ¿Funcionarán las presiones de la administración Trump a una salida negociada? ¿Cuál será el rol de China y Rusia en Venezuela durante y después de la pandemia?

Un debate que no ha ocurrido en América Latina y que afecta la relación de los ciudadanos con sus gobiernos, es en cuanto a la utilización de los datos individuales para enfrentar crisis como la presente. El tema del Big Data, su uso, ha generado todo tipo de reacciones alrededor del mundo. Desde denuncias, como la del historiador Yuval Noah Harari sobre los «experimentos sociales» [9] y del efecto nocivo contra la democracia liberal. Hasta la libre entrega de datos privados por parte de cada individuo, en favor del bienestar y salud general. En la región latinoamericana esto ha quedado rezagado por los momentos.

El impacto económico:

Las cifras macroeconómicas en América Latina, como en el mundo, no son nada alentadoras. Si en 2019 el crecimiento del PIB en la región fue de 0,1% y se proyectaba en el 2020 una recuperación de 1,4%,[10] ante la pandemia del Covid-19 se espera que la economía se contraiga al menos un 6%. En México esta cifra se pronostica será mayor,[11] quizás allí la preocupación de su gobierno por intentar no frenar la economía. Allí entra otra pregunta acerca de las medidas de aislamiento social y paralización de la vida productiva, ¿Qué es más mortal el virus o una economía en picada?

La desaceleración económica en latinoamericana tiene diversas aristas. La primera que siempre es tomada en cuenta, es la dependencia a la exportación de materias primas. El petróleo: Colombia, Ecuador y Venezuela; el cobre en Chile; y el gas boliviano. Pero también los países que están conectados con las cadenas de suministros, los más afectados son Brasil y México. Allí entra otra interrogante, el rol que tendrá China en América Latina los próximos años, país que se había convertido en gran comprador, en exportador de componentes para la manufactura y el gran promotor del endeudamiento.[12] La recesión china,  la cual se vaticinaba desde la guerra comercial y las tensiones con Estados Unidos, dejan a la Latinoamérica en una suerte de desamparo y en medio de una pugna en la que tiene poca decisión. Otro de los sectores afectados es el del turismo. Esto puede crear una inmensa depresión en la zona Caribe, la cual depende en gran medida de esta actividad. Mientras tanto, el Estado argentino está al borde de una quiebra que depende del fino hilo de la renegociación de su deuda.

Lo que hemos comentado hasta ahora ha sido la parte macroeconómica. Pero otro asunto que deja de relieve la pandemia es la inequidad en la América Latina, así como la pregunta: ¿Quiénes son realmente los más vulnerables? En las noticias se ha respondido que son las personas de la tercera edad, pero dónde quedan los problemas de salud relacionados con la pobreza. Enfermedades que tienen como base la desnutrición, parásitos, deficiencia de hierro, entre otras afecciones. Para 2018 la Organización Internacional del Trabajo (OIT), informaba que el 53% de trabajadores en la región, tenían empleos informales.[13] Si a esta precariedad le sumamos la afección de un virus y las cuarentenas totales y prolongadas, la brecha social seguirá en aumento, dejando en desamparo a gran parte de la población.

Conclusión:

En América Latina se espera que en los meses de mayo y junio se den los picos de casos detectados y muertes por el Covid-19.[14] A diferencia de otras partes del mundo, la región ha tenido algunas semanas más para planear mejor sus decisiones. Así como ocurre en lo político y económico, no se puede hablar de un bloque latinoamericano que tenga una respuesta conjunta. En una carta fechada el 15 de abril de 2020, y firmada por expresidentes que en lo económico y político representaron casos de éxito en sus países (Fernando Henrique Cardoso por Brasil; Ricardo Lagos por Chile; Juan Manuel Santos por Colombia, entre otros), piden la gestión y apoyo de los entes financieros internacionales ante un desafío que «no tiene paralelo en la historia reciente» y que consideran que tanto a nivel global, pero pensando específicamente en América Latina y el Caribe: «no pueden permitirse respuestas tardías o inadecuadas. La confianza mutua, la transparencia y la razón, no el populismo o la demagogia, siguen siendo las mejores guías en estos tiempos inciertos».[15]

Son muchas las opiniones y los debates que el Covid-19 ha traído consigo. Emitir un análisis preciso es una tarea muy complicada en los actuales momentos. Lo que sí podemos observar es que muchos de los problemas que América Latina arrastra consigo, tanto en su política, su economía y su sociedad, se ven magnificados ante el desafío planteado. La vulnerabilidad y dependencia de la región siguen presentes. De momento, cualquier estimación podría ser modificada dependiendo de cuánto se prolongue la pandemia en el tiempo. Esperemos que la nueva normalidad no signifique para los latinoamericanos una atadura con lo peor de su pasado. Mientras tanto, la América Latina parece haber entrado desunida al siglo XXI, y sin el rol preponderante que han soñado sus pensadores y han alardeado sus dirigentes.

Referencias:

[1] Univisión Noticias, «Cronología del coronavirus en América Latina», disponible en el sitio web https://www.univision.com/noticias/america-latina/cronologia-del-coronavirus-en-america-latina-mas-de-10-000-casos-y-dos-centenares-de-muertes-en-un-mes, consultado el 23 de abril de 2020.

[2] World Health Organization (WHO), «Monitoring the building blocks of health systems», disponible en el sitio web https://www.who.int/healthinfo/systems/WHO_MBHSS_2010_full_web.pdf, consultado el 20 de abril de 2020.

[3] Presidencia de la República de Colombia, «Presidente Duque dio a conocer decálogo de lo que sería el Aislamiento Preventivo Obligatorio Colaborativo e Inteligente, para enfrentar la pandemia del covid-19», disponible en el sitio web https://id.presidencia.gov.co/Paginas/prensa/2020/Presidente-Duque-decalogo-seria-Aislamiento-Preventivo-Obligatorio-Colaborativo-e-Inteligente-pandemia-covid-19-200417.aspx, consultado el 23 de abril de 2020.

[4] El País, «Bolsonaro destituye a su ministro de Salud en plena crisis del coronavirus», disponible en el sitio web https://elpais.com/internacional/2020-04-16/el-ministro-de-salud-de-brasil-afirma-que-el-presidente-bolsonaro-lo-ha-destituido.htmll, consultado el 23 de abril de 2020.

[5] Excélsior, «‘Crisis por Covid-19 es pasajera’: López Obrador», disponible en el sitio web https://www.excelsior.com.mx/nacional/crisis-por-covid-19-es-pasajera-lopez-obrador/1373646, consultado el 23 de abril de 2020.

[6] Óscar Martínez para la sección de opinión de The New York Times en español, «Bukele, el autoritario», disponible en el sitio web https://www.nytimes.com/es/2020/04/20/espanol/opinion/bukele-el-salvador-virus.html, consultado el 23 de abril de 2020.

[7] Florantonia Singer para El País, «Los agujeros del coronavirus en Venezuela», disponible en el sitio web https://elpais.com/internacional/2020-04-24/los-agujeros-del-coronavirus-en-venezuela.html, consultado el 24 de abril de 2020.

[8] Alberto Barrera Tyszka para la sección de opinión de The New York Times en español, «Venezuela y la tela de una araña», disponible en el sitio web https://www.nytimes.com/es/2020/04/05/espanol/opinion/venezuela-trump-nicolas-maduro.html, consultado el 23 de abril de 2020.

[9] Yuval Noah Harari en Financial Times, «The world after coronavirus», disponible en el sitio web https://www.ft.com/content/19d90308-6858-11ea-a3c9-1fe6fedcca75, consultado el 24 de abril de 2020.

[10] Comisión Económica para la América Latina (CEPAL), «Actualización de proyecciones de crecimiento de América Latina y el Caribe», disponible en el sitio web https://www.cepal.org/sites/default/files/pr/files/tabla-actualizacion_proyecciones_crecimiento_nov-2019_esp.pdf, consultado el 24 de abril de 2020.

[11] Infobae, «Economía de México caerá 6.5% en 2020 por COVID-19: Cepal», disponible en el sitio web https://www.infobae.com/america/mexico/2020/04/22/economia-de-mexico-caera-65-en-2020-por-covid-19-cepal/, consultado el 23 de abril de 2020.

[12] BBC Mundo «Cuáles son los países de América Latina que más dinero le deben a China (y qué implicaciones tiene esa deuda)», disponible en el sitio web https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-50574118, consultado el 23 de abril de 2020.

[13] Organización Internacional del Trabajo  (OIT), «OIT: Cerca de 140 millones de trabajadores en la informalidad en América Latina y el Caribe», disponible en el sitio web https://www.ilo.org/americas/sala-de-prensa/WCMS_645596/lang–es/index.htm, consultado el 25 de abril de 2020.

[14] Clarín, «Coronavirus en América: la OPS alerta sobre la rápida expansión de la pandemia por el continente», disponible en el sitio web https://www.clarin.com/mundo/coronavirus-america-ops-alerta-rapida-expansion-pandemia-continente_0_kKFfCeR1z.html, consultado el 25 de abril de 2020.

[15] El País, «Líderes latinoamericanos piden al FMI fondos masivos para evitar una catástrofe económica», disponible en el sitio web https://elpais.com/elpais/2020/04/15/opinion/1586974776_105520.html, consultado el 25 de abril de 2020.

 

*Publicado por La Patilla el 29 de abril de 2020.

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Edgar Sanabria entrevistado por Ramón Hernández

Edgar Sanabria en la inauguración Caracciolo Parra León de El Valle.

Sanabria ofreciendo unas palabras durante la inauguración de la escuela pública Caracciolo Parra León. El Valle, Caracas, 28 de junio de 1972.

Edgar Sanabria (1911-1989): jurista, profesor universitario, académico de la lengua, de las ciencias políticas y de la historia. Presidente de la Junta de Gobierno (en sustitución de Wolfgang Larrazábal) que rigió los destinos del país luego de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

En los escasos tres meses que estuvo al frente del Ejecutivo Nacional, promulgó la creación del Parque Nacional El Ávila; del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas y la Ley de Universidades, en la que los principios de la autonomía y la inviolabilidad del recinto marcarán un vigoroso debate en los tiempos democráticos que iniciaban.

Hoy en día un personaje olvidado, se le recuerda como alguien excéntrico, retraído, de gran erudición. Existen pocos recuentos de su vida y obra: el homenaje que le hiciera René de Sola bajo el título de Edgar Sanabria, un gran venezolano (1991) y el volumen 102 (2009) de la Biblioteca Biográfica Venezolana de El Nacional, escrito por Adolfo Borges.

Esta entrevista hecha por el periodista Ramón Hernández (sin fecha, c. 1982), fue publicada en el libro El país como oficio (Universidad de Los Andes, 1983).

Edgar Sanabria

Sobre la tarima apenas queda un papel arrugado. El orador abandonó el sitio cuando el discurso dejó de tener sentido y la concurrencia se retiraba a sus menesteres. Un técnico, meticuloso y orgulloso de su saber, guarda los artefactos para la próxima ocasión, que espera sea nunca. El local es un vaho de ruidos en escapada: un olor desvanecido, una alegría apagada, una sordera en el alma. Afuera está la consecuencia, la luz que pobló este hueco, el tedio que reumatiza, un espíritu que deambula. El orador, desprovisto de su frac, sin su protocolar indumentaria, vuelve a sus golpes de pecho y sus rezos mañaneros. Nunc dimitis servum tuum. Domine nihil obstat.

–Soy un muerto que respira.

La democracia dando su primer berrido, planchando sus garantías ciudadanas, poniendo a tono su fachada, remozando su aquiescencia, aceitando las válvulas de la libertad, gerundium est. Diez años en un oscuro calabozo pestilente, con soles de hojalata por carceleros, entumecieron sus articulaciones y partes importantes de su andar se niegan a obedecer y hasta se rebelan, pero después. El derecho a vivir no es una improvisación graciosa.

–Estoy hastiado de la política.

Coleccionista de armas sin saberlas disparar, flaco, caraqueño con chispa y fama de tacaño, con un montón de anécdotas tras de sí, creyente y practicante con una larga soltería en su haber. Edgar Sanabria asume la Primera Magistratura en rato de transición. Arruma condecoraciones y respira aliviado cuando entrega a su legítimo sucesor la Banda Presidencial.

–El que mucho escribe, mucho disparate comete.

Edgar Sanabria Arcia nació el tres de octubre de 1911 y se sabe de memoria toda la genealogía de los Gómez cuyo miembro más sobresaliente hizo del país su hacienda. Caminó muchos años desde la avenida Paraíso 42 hasta la vieja Universidad de Caracas a dictar su cátedra de Derecho Civil y a echar sus parrafadas en la Plaza Bolívar. Es Individuo de Número de las Academias de la Lengua y de Ciencias Políticas y Sociales, pero de política no le gusta hablar frente a periodistas. Diplomático y lector consumado, gusta de la puntualidad y recordar la Caracas que no era esta barahúnda.

En ese rato de espera que precedió a la toma de posesión de Rómulo Betancourt en marzo de 1959, firmó el decreto de Autonomía Universitaria y el decreto 6.733, que dejaba sin efecto el «Fifty-fifty» y sacaba del país al presidente de la Creole.

A los 64 años recibió la flecha que le signó Cupido y todavía se abotona hasta el cuello la camisa, aunque no lleva corbata.

Habla rapidito y contesta sin muchos ornamentos conceptuales.

–El sistema democrático es siempre el menos malo.

–¿Qué país tenemos después de veinticinco años de ejercicio democrático?

–No me pregunte de política. Yo estuve accidentalmente en ella y ya estoy apartado de esas lavativas.

–¿Ha mejorado el sistema educativo?

–Ganó en extensión pero perdió en intensidad en algunos aspectos.

–¿En cuáles?

–No sé. Yo estoy jubilado desde 1959 y apartado de esas obligaciones.

–¿Qué hace?

–Leer.

–¿Qué lee?

–Muchas cosas. Leo mucho porque duermo poco, no soy hombre joven. Para no estar dando cabezazos en la cama, me siento y me pongo a leer, algunas veces hasta las tres de la mañana. A las cinco ya estoy despierto leyendo el periódico.

–¿Siempre lee el periódico de madrugada?

–No, a veces lo traen tarde.

La vida puede ser un aburrimiento, una larga espera, una cuerda que se acaba cuando se empieza a comprender su utilidad.

El expresidente escogió la modestia y la sencillez, descalabró oropeles y se rehúsa a andar con escolta, la urbanidad no admite que se rechace un honor.

–¿Cómo era Venezuela en 1958?

–Cambiemos de tema.

–¿Hemos progresado culturalmente?

–Sí. Ahora hay mucha inquietud intelectual, antes también la hubo, pero ha aumentado y la gente joven es bastante preocupada por el quehacer artístico.

–¿Cómo se manifiesta?

–Tenemos muchos jóvenes poetas, pintores, escultores. Hacen teatro, cine…

–¿Y la calidad?

–No tengo autoridad para juzgar. Soy un profano en esas lides.

–¿Hemos avanzado científicamente?

–Tenemos muy buenos profesionales en todas las ramas de la ciencia. Ahora tenemos profesionales que no existían en mi época, como economistas, gente que se ocupa de la Administración Pública. Tenemos el IVIC y el CONICIT y otras instituciones que promueven la investigación y que hace treinta años no se conocían.

–¿Y jurídicamente también hemos mejorado?

–Le voy a hablar con franqueza: Se han hecho muchas leyes y muchas reformas pero lo jurídico no se compone con leyes.

–¿Entonces cómo?

–Con autoridad moral, con procedimientos morales. La leyes no se cumplen porque se obligue sino porque un precepto moral lo exige, así es más meritorio que con la represión.

–¿Cómo se inculcan los preceptos morales a la población?

–Con la educación. En la escuela, en el bachillerato, en la universidad y en todos los demás medios sociales.

–Pero usted dice que la educación ha perdido en intensidad.

–Pero ha ganado en extensión. Cuando yo estudiaba, Caracas tenía un solo liceo, el liceo Caracas, que luego fue transformado en el Andrés Bello. Hoy la cantidad de liceos es enorme. Aquí el que no estudio es porque no quiere, hay muchas facilidades.

Fue Consultor Jurídico de la Cancillería y del Ministerio de Fomento. Vocal del Consejo de Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela, también profesor de Derecho Romano.

–En estos 25 años se han promulgado muchas leyes pero es en este momento cuando se reforma el Código Civil.

–Está equivocado. En Venezuela se han hecho varios códigos civiles muy buenos. Cuando el doctor Arcaya era ministro del Interior en 1919 designó una comisión para reformar el Código Civil, el resultado fue un Código más adelantado que en muchos países de América. En 1922 se volvió a reformar y nuevamente en 1942. Se incorporaron grandes adelantos jurídicos y sociales: como la equiparación de los hijos naturales y la investigación de la paternidad. Ahora no se está innovando, las cosas en su puesto.

–¿Y los otros códigos? ¿El Penal, el de Comercio?

–Yo no fui profesor de Mercantil ni de Penal. Yo puedo hablar con propiedad del Código Civil, que es la ley más importante. La constitución es la ley política y el Código Civil es la ley social, los demás códigos son desprendimientos o especializaciones por leyes excepcionales del Código Civil.

–Pero critican que la mujer está en desventaja…

–Los códigos de Venezuela seguían la orientación que regía en el mundo y la ideología del mundo en esa época. El Código se amoldaba a la situación de la mujer de entonces. La reforma sobre filiación en 1916 es trascendental, al igual que la de 1942 que equipara el matrimonio y el concubinato. La cuestión está en que cada adelanto que se logre se aplique bien.

–¿Por qué?

Hay muchas leyes que son letra muerta. Aquí y en todas partes, y en todas las épocas. Se dicta legislación y después no se ejecuta. En 1928 teníamos una Ley del Trabajo pero solo para cumplir con reglas internacionales. No se llegó a aplicar nunca sino hasta que llegó López Contreras.

–¿Es frecuente que en Venezuela ni se apliquen las leyes?

–Esa es una pregunta que no me atrevo a contestar.

–¿Por qué?

Estaría juzgando la vida de la república.

Esquiva, salta al pasado, rememora alguna situación pintoresca de su juventud, pero no se compromete opinando, calificando, enjuiciando. Asume la postura del convidado de piedra, pero no pierde la oportunidad de votar porque le remordería la conciencia.

–¿Está de acuerdo con la forma como se nombran los jueces?

–De eso no conozco. Estoy apartado. Soy un muerto que respira. Pero le diré que estamos más adelantados que en otros países.

–¿Y el terrorismo judicial?

–Estoy apartado de ese mundo.

–¿En qué consiste su trabajo en la Academia de la Lengua?

–Fui Secretario muchos años. Pertenezco a ella desde 1942. Hasta hace tres años fui director.

–¿Cuál es la función de la Academia?

–Eso se lo explica mejor el director de su periódico, el doctor José Ramón Medina.

–Deseo que me lo explique usted.

–Las Academias son cuerpos sobre todo para consulta; contra lo que la gente cree, que son más para la investigación. Son cuerpos a donde se lleva a la gente por lo que ha hecho, por eso sus miembros son hombres ya mayores, como reconocimiento de su valor y su categoría.

–¿Usted escribe?

–Escribo, pero tengo guardado. No publico.

–¿Tiene miedo?

–No, sino que… ¿Para qué voy a publicar?

–Las ideas permanecen en los libros.

–El que mucho escribe, mucho disparate comete. El haber publicado ciertas obras puede ser prueba de capacidad, pero también de todo lo contrario.

Edgar Sanabria ha publicado La interpretación de la Ley, Don Rafael María Baralt, Don Miguel Antonio Caro y varios sueltos.

–¿Por qué se retiró de la vida política?

–Yo llevo una vida social, pública no. Nunca he pertenecido, ni pertenezco a ningún partido.

–¿Por qué?

–Por mi carácter. Para pertenecer a una organización partidista hay que tener una especial manera de ser…

Se percata que está hablando de lo que no quiere y apoyándose en un extraño y recurrente malabarismo conceptual, aterriza en sus conflictos vocacionales: «Si en mis tiempos hubiese existido la Facultad de Filosofía y Letras yo no hubiera estudiado Derecho. Aquella carrera es más cónsona con mis aficiones y con mis gustos».

Y de ahí salta a Caracas, a la bola mecánica que tumbó el hotel Majestic, a los tranvías tirados por caballos y el día que inauguraron el cine «Ayacucho».

«En el hotel Washington conocí el primer ascensor»,

–Hasta Guzmán Blanco, Caracas era la misma de la colonia.

Destruida en parte por el terremoto de 1812, Guzmán la reformó.

–Son muy pocas las cosas que se conservan…

–Caracas nunca tuvo muchas cosas. Guzmán fue quien más le dio a Caracas.

–¿A Gómez no le gustaba este valle?

–Yo no conocí a Juan Vicente Gómez. Lo vi de lejos una que otra vez.

–¿Era  una dictadura terrible o son exageraciones?

–Eso es para hablar largo.

–¿El país vivía de espaldas a la situación política?

–Venezuela nunca ha tenido los ojos cerrados. Todo se sabe. Antes y después.

–La Academia de Ciencias Políticas fue fundada bajo la tiranía de Gómez, ¿acaso Gómez se preocupaba por la teoría política?

–No, pero siempre se rodeó por hombres intelectualmente capaces y ellos lo aconsejaban.

–¿Esa costumbre fue imitada por los gobernantes posteriores?

–Eso lo ha vivido usted, fórmese su juicio. En los últimos gobiernos han participado personalidades de mucha valía intelectual. En toda su historia Venezuela ha tenido hombres que le pudieron haber dado muchos aportes, pero que permanecieron al margen para no mezclarse ni ser responsables de despropósitos. Han sido ignorados y ese es el sacrificio más grande, porque es el sacrificio que no tiene premio ni reconocimiento. Eso ocurrió con Rafael Bruzual López, Arévalo González, Félix Montes Néstor Luis Pérez. ¿Usted es periodista graduado?

–Sí.

–Esa es la carrera de ahora, antes los periodistas eran autodidactas.

–¿Hay buenas plumas ahora?

–¡Cómo no! Uslar Pietri es una buena pluma y no solamente en el país, afuera también. Pero muchas veces la gente es medio mezquina.

–¿Hay mezquindad?

–A veces. Un viejo refrán dice: «Si la envidia tuviera tiña, cuantos tiñosos hubiera».

Una sombra sube a la tarima, recoge el papel arrugado y se lo guarda en un bolsillo. Esfuerzo vano, estaba en blanco.

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Carlos Cruz-Diez: Nostalgia y futuro de Venezueña

Maestro Carlos Cruz Diez

Carlos Cruz-Diez, París, 2017 © Atelier Cruz-Diez París. Foto de Lisa Preud’homme.

Carlos Cruz-Diez: Nostalgia y futuro de Venezueña

Por Guillermo Ramos Flamerich

Próximo a cumplir 96 años, en el maestro Carlos Cruz-Diez (Caracas, 1923) existen dos cualidades que lo acompañan junto con su obra. La primera, su infatigable entrega al trabajo. Presentando exposiciones desde Bruselas hasta Houston; desde Panamá hasta el Reino Unido. Por España, pasando por Austria. Una galería privada, un museo, una fundación, una pasarela cromática en Viena. En fin.

La segunda, es esa capacidad de relatarnos su propuesta artística, y de vida, con la sencillez de quien se sigue maravillando por el despuntar de cada mañana. Sus palabras son trazos que evocan, viven, pero, sobre todo, son apuestas por un futuro mejor.

Al acostarse cada noche, ¿existe algo de Caracas, un aroma, una imagen o una sensación, que siempre esté allí, que no haya pasado ni sea pasado, solo presente?

Ante todo, quiero decir que yo me fui de Caracas, no porque me desagradara, todo lo contrario. Fue la decisión de rediseñar mi vida y desarrollar mi discurso en una plataforma de proyección internacional. Por eso siempre tengo presente mi país y además, se lo he inculcado a mis hijos y nietos. Yo nací en la parroquia de La Pastora, en la esquina de Torrero y los recuerdos son imborrables. La niebla a las cinco de la tarde sobre la plaza o el olor a tierra mojada después de la lluvia.

¿Se puede conectar con la ciudad, con el país sin nostalgia? ¿Qué es para un hombre de 95 años la nostalgia? 

La imagen que tengo es la de la ciudad que viví. Recuerdo con nostalgia su bellísima luz y la transparencia del cielo en los meses de noviembre, diciembre y enero. El paisaje del Ávila que cambia de color todo el tiempo… A veces la nostalgia del país nos invade, pero pienso que nunca volveré a vivir lo que viví, los viejos amigos ya no están, los tiempos cambian y cada generación les deja un nuevo significante. Lo pasado es pasado, por eso vivo intensamente el presente.

Lo que sí recuerdo con nostalgia, es lo que en el futuro seguramente llamarán «el renacimiento». Que fue entre los años 1940 y 1975 donde la actividad cultural fue de una gran intensidad. A Venezuela venían las grandes figuras universales de la literatura, la música y el arte y se crearon grandes museos con colecciones extraordinarias.

Sofía Ímber dijo que usted llevó a Venezuela al mundo y el mundo a Venezuela. ¿Qué cosa del mundo actual entregaría a la Venezuela de hoy?

La paz y el entendimiento… Que no se pierda el sentimiento de la amistad, tan característico en el venezolano. Creo que la noción de amistad es fundamental para nosotros.

¿Qué quiere seguir diciendo Cruz-Diez, o qué cosa nueva ha visto Cruz-Diez que debe transmitirle a la gente?

El arte es el más bello y eficaz medio de comunicación que ha inventado el hombre. Que el arte siga siendo el refugio espiritual de la humanidad.

¿Ser venezolano implica una propuesta artística?

El arte no tiene fronteras. Los artistas venezolanos, gracias a la comunicación inmediata, hacen el arte que está en juego en cualquier parte del mundo.

La Cámara de Cromosaturación del Museo Cruz-Diez es símbolo de los que se quedan en el país. El piso del Aeropuerto de Maiquetía, es la imagen predilecta de los que se van. ¿Cómo vive el hecho de ser un símbolo de la venezolanidad?

Me llena de orgullo, pues, muy pocos artistas tenen ese privilegio, pero me da mucha tristeza que el piso del aeropuerto sea el símbolo de la salida obligada del país. Espero que también sea el símbolo del retorno.

¿Cuál es el siguiente paso después de darle movimiento al color?

El universo cromático es inagotable, queda mucho por investigar y hacer evidente.

*Publicado originalmente en el suplemento cultural Verbigracia de El Universal, el sábado 15 de junio de 2019

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Gustavo Guerrero, caballero francés de las artes

Escritor venezolano Gustavo Guerrero en París

Gustavo Guerrero y Alain Rouquié en la Casa de la América Latina de París.

Gustavo Guerrero, caballero francés de las artes

Por Guillermo Ramos Flamerich

Son las seis y veinte de la tarde en el 217 del elegante Boulevard de Saint-Germain-des-Prés. Es el miércoles 10 de abril de 2019 y en el nivel inferior de la Casa de la América Latina de París suena la canción «Volverte a ver» en la voz de Oscar de León. Esa pieza ameniza la exposición Fiesta Gráfica, la cual es un viaje por el diseño contemporáneo en Latinoamérica y Francia. Un piso más arriba, se espera que al pasar de diez minutos ocurra el solemne acto de imponer la orden de Caballero de las Artes y las Letras de Francia, al escritor, editor y profesor venezolano Gustavo Guerrero.

El evento comienza con veinte minutos de retraso en la Sala de los Embajadores. Esta condecoración, otorgada por el Ministerio de la Cultura (ese órgano creado hace sesenta años y encabezado por primera vez por el escritor André Malraux), ha tenido entre sus recipiendarios a figuras como los actores Jackie Chan y Leonardo DiCaprio, las filósofas feministas Julia Kristeva y Judith Butler, o la cantante colombiana Shakira. El encargado de colocar esta insignia será el diplomático Alain Rouquié, director de la Casa de la América Latina y reconocido politólogo con sendos libros publicados sobre las dictaduras militares y la democracia en nuestro continente.

Rouquié comentará la trayectoria académica y literaria de Guerrero, lo que no sabe es que al colocarle el medallón en el pecho, lo hará de una manera tan fuerte que el venezolano lo sentirá como la aguja indeleble de un tatuaje.

Guerrero, nacido en Caracas en 1957, tiene como primera carrera la abogacía. Luego de ello, estudiará letras hispánicas en París y dedicará su línea de investigación a la lírica poética y la crítica de escritores y estilos. El Neobarroco, Severo Sarduy o Camilo José Cela, del cual contará en su ensayo Historia de un encargo, el periplo del novelista español para escribir La Catira (1955), aquella obra con «historias de Venezuela», la cual el dictador Marcos Pérez Jiménez pensó como la sustituta perfecta de Doña Bárbara para la era del «Nuevo Ideal Nacional». Este trabajo le valdrá a Guerrero el Premio Anagrama de Ensayo en el 2008.

También ha sido profesor visitante en la Universidad de Princeton, en los Estados Unidos y actualmente imparte clases en la Universidad Paris Cergy-Pontoise. Se ha dedicado a la transmisión e internacionalización de obras latinoamericanas, desde su posición como consejero editorial de literatura hispana en el prestigioso sello francés de Gallimard. A partir de 2016 lleva el proyecto-seminario MEDETLAT, el cual pretende estudiar la traducción y mediación de obras latinoamericanas en Francia (1945-2000).

En sus palabras de agradecimiento en fluido francés, Gustavo Guerrero hablará de aquellos venezolanos que han encontrado una oportunidad en ese país. También mencionará la crisis que vive Venezuela y recordará que la nación gala no ha sido indiferente. Reconocerá a sus compañeros de la editorial y, entre ternura y complicidad, se dirigirá a su esposa Laurence al recordar el verso de T.S. Eliot: «estas son palabras privadas que te dirijo en público».

Al finalizar el evento, mientras se brindaba por el nuevo caballero francés, al fondo, en una biblioteca, se podían observar decenas de tomos de la colección de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela. El país se expresaba entonces no solo en la memoria de su pasado, también en la capacidad de su gente en el presente.

*Publicado originalmente en el suplemento cultural Verbigracia de El Universal, el 17 de mayo de 2019

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Venezuela en la búsqueda de un desenlace

las marcas del poder. juan guaidó por francisco touceiro

Las marcas del poder. Juan Guaidó despúes de su breve detención por parte del SEBIN. Foto de Francisco Touceiro (@tofranku), en Caraballeda el 13 de enero de 2019.

Venezuela en la búsqueda de un desenlace

Por Guillermo Ramos Flamerich

Se cuentan por montones las imágenes que, vía Whatsapp y redes sociales, los venezolanos comparten de un Juan Guaidó investido con los atributos presidenciales. Es decir, con la banda tricolor, el collar y la chapa. Se habla ya de una nueva familia presidencial. Fue noticia la edición en la que algún usuario, entre la mamadera de gallo y el tumulto del momento, elevara a Guaidó como presidente de la república en Wikipedia. El régimen, con lo amargado que es, lo único que hizo fue bloquear de manera intermitente a esta enciclopedia virtual.

Mientras tanto, juristas renombrados, no tan renombrados y profesionales del chiste, analizan cómo en esta incertidumbre tenemos ya dos TSJ, dos Asambleas y dos Presidentes. Diría el influencer Ismaelito, los que «Frao» y los que «Frinchi». Pero es que el régimen no solo ha roto los esquemas y tramoyas de su propia legalidad, es que el repudio es generalizado. Desde el más humilde, hasta el más rancio solo pide que Nicolás Maduro cese la usurpación de sus funciones y se convierta en una página más, oscura y trágica, pero en pasado, de lo que ha sido nuestra historia contemporánea.

Casi como una terapia de autoayuda colectiva, la gente utiliza estas representaciones gráficas, estas cadenas con bendiciones y el humor, para visualizar un cambio que debe ocurrir lo antes posible. Los pueblos requieren de héroes en sus momentos más dolorosos. Un rayito de esperanza que se cristaliza en todo aquél que sea capaz de conducir hacia un camino de libertad.

Pero la tarea de Guaidó, de la Asamblea Nacional en pleno, debe ser en conjunto y con y para la gente. Es decir, hay unas cabezas visibles y estamos en un momento estelar para el cambio. La comunidad internacional y las presiones internas eso nos indica. El sistema de la mal llamada «Revolución Bolivariana» está colapsado desde hace tiempo. Pero como esos enfermos terminales que a cada rato parecieran que van a morir y después vuelven a su letargo habitual, el régimen venezolano ha jugado a un día más, unas horas más, sin importar que eso signifique la humillación, la miseria y la muerte de una nación.

La unión de factores pareciera que se está dando espontáneamente. En este momento, todos los que sentimos a Venezuela debemos apostar por la presidencia interina de Guaidó. Lograr que esta sea la realidad no solo por ser lo correcto, sino porque es necesario que ejerza efectivamente el poder. A los que le toca dirigir este proceso, tienen la responsabilidad de hacer uso de la pedagogía política. Es decir, comunicar y explicar los alcances reales y los pasos a seguir. Así como ocurren estas efervescencias y estos momentos de consenso, muy fácilmente pueden convertirse en una decepción más de tantas.

Por eso, los tiempos actuales con los que contamos son cortos y precisos. No se puede caer en algo como el paro indefinido de 2002, o la prolongación innecesaria de las protestas de 2017 sin un norte fijo. El país merece resolver su crisis política para así iniciar su reconstrucción en todos los demás sentidos.

Venezuela entera está en la búsqueda de un desenlace a esta historia de horror y opresión. No permitamos que una «cúpula podrida» prolongue lo que ya hemos decidido debe llegar a su fin. Son tiempos de esperanza, lucha y determinación para hacer de nuestro país no solo lo que está en nuestros sueños, sino lo que merecemos como realidad.

*Publicado originalmente en La Patilla, el 15 de enero de 2019

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#ReseñaVenezolana: Envuelto en el manto de Iris – Mariano Nava Contreras

Envuelto en el manto de Iris (2010) - Mariano Nava Contreras

Mariano Nava Contreras. Envuelto en el manto de iris. Humanismo clásico y literatura de la independencia en Venezuela. II edición. Mérida. Consejo de Publicaciones de la Universidad de Los Andes, 2010. 131 pp.

 

Publicada originalmente en 1996, por la Fundación Casa de las Letras Mariano Picón Salas, con una segunda edición revisada y prologada por el crítico literario Gregory Zambrano, en 2010, esta obra del escritor y profesor universitario Mariano Nava Contreras (Maracaibo, 1967) busca, de manera orgánica, reconocer los conceptos tomados de la antigüedad grecolatina presentes en nombres estelares del proceso de Independencia de Venezuela.

El libro está estructurado en doce capítulos más un epílogo en los cuales se asienta una base teórica y un recorrido por la enseñanza y tradición de lo clásico en tiempos de la colonia, hasta detenerse en figuras fundamentales del proceso emancipador como Francisco de Miranda, Andrés Bello, Simón Bolívar y Juan Germán Roscio.

Nava Contreras analiza este panorama no desde el asombro de que los antes mencionados conocieran de los literatos clásicos, sino desde la asunción que la cultura en la que estos sujetos se forman es justamente una que involucra, como columna vertebral, el aprendizaje de estos autores y sus textos.

Una de las premisas del libro es aquella de que tener una formación intelectual medianamente solvente en los estertores del régimen colonial significaba manejar los clásicos de manera directa. Bien fuera leyéndolos en su lengua de origen, o las traducciones que se disponían para el momento. Otra de las proposiciones de la obra es explicar a los lectores contemporáneos cómo los padres fundadores manejaban los conceptos e ideas pertenecientes a lo clásico y cómo quedó plasmado en sus realizaciones.

Nava Contreras se une al grupo de ensayistas y pensadores que han buscado redescubrir el pasado colonial de Venezuela, tan denigrado y olvidado por la historia oficial a lo largo de nuestra vida como república independiente. Quiere desmontar el mito de que antes de la generación libertadora no existía una herencia cultural. También, rompe con la hagiografía y la postal heroica que, en muchos textos y discursos, han querido colocar a estos hombres como una generación predestinada en la lucha por la libertad.

Asimismo, intenta ser una aproximación a una de las grandes carencias de la historiografía nacional: el estudio del pensamiento colonial como proceso. Hasta el momento, la mayoría de textos existentes sobre esta temática lo tocan tangencialmente. No existe una obra que calibre a la tradición clásica en Venezuela, como sí existen en otros países de la región.

Una característica a destacar es que este libro no está escrito desde la visión del historiador, sino del filólogo. Nava Contreras, doctor en filología clásica por la Universidad de Granada, deja a un lado al personaje histórico y se fija en el hecho literario. Ejemplo de ello es cuando nos retrata las influencias y características de la poesía de Andrés Bello, para concluir que se distinguen «la adecuación artística de los motivos y temas grecolatinos a la realidad natural americana» (p. 59).

Es así como la mirada del filólogo ayuda a comprender mejor la función de la literatura clásica en el contexto latinoamericano y en el venezolano. Se aprecia entonces el camino de ida y vuelta, y cómo el personaje estudiado recibe la herencia clásica, se la apropia y la reelabora en sus textos.

Para la realización de esta obra Nava Contreras destaca el uso de fuentes primarias, como los diarios de Francisco de Miranda, los escritos de Juan Germán Roscio y antologías poéticas de la Independencia. Pero también revisa a los autores que se han dedicado al estudio de los temas y periodos abordados. Algunos de ellos: Mario Briceño Perozo, Blas Bruni Celli, Miguel Castillo Didier, Caracciolo Parra León y Elías Pino Iturrieta, entre otros.

Envuelto en el manto de iris se convierte así en una contribución al estudio de la historia de las mentalidades en Venezuela, en el que se propone salirse del hecho anecdótico para repensar lo clásico y su influencia hasta nuestros días. Si se comparan la primera con la segunda edición, se infiere que es un libro que puede irse nutriendo continuamente de las investigaciones y descubrimientos en una materia que es todavía susceptible a revisiones.

Esta obra invita al debate. Esperemos que nuevos investigadores se interesen por estos temas y así poder enriquecer las visiones y revisiones de un periodo poco visitado por la historiografía nacional.

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